martes, 14 de marzo de 2017

Las ciudades romanas | LECCIÓN 4

Para comenzar a entender el contexto de la ciudad de Volubilis, tendremos que ahondar un poco en el general de las ciudades romanas, sus características, composición, funcionamiento, etc.

Se dice que allá donde los romanos conquistaban, construían, y, a grandes rasgos, siempre lo hicieron de una manera bastante parecida, a lo largo del Imperio encontramos que las ciudades eran bastante semejantes.

Recreación aproximada de Volubilis

El proceso de la fundación de una ciudad romana seguía una serie de "normas":

Primeramente, había que estudiar la ubicación mediante diversos factores: tenía que estar conectada por una calzada. Era el sistema de éstas el que comunicaba a todo el imperio y permitía al ejército trasladarse con facilidad. También tenía que estar a una distancia específica del manantial más próximo, para que los acueductos pudieran construirse y funcionar óptimamente. La topografía y el relieve circundante, de igual forma jugaba un papel vital en cuestiones como la protección ante invasores y ante el viento u otros aspectos naturales.

Una vez decidida la ubicación, se procedía a la fundación mediante ritos religiosos que culminaban con el comienzo de la construcción de la muralla y las puertas. En la mayoría de las ciudades se trazaban dos calles principales, una con rumbo este-oeste, la Decumanus Maximus, y otra norte-sur, la Cardo Maximus. Era igualmente importante asegurar que la ciudad estuviera bien abastecida de agua, para lo que se construían infraestructuras extraordinarias. Otro aspecto en común es la existencia de edificios públicos de gran importancia para la vida romana, algunos de ellos incluidos en el Foro, como Basílicas, Teatros o Termas, y Arcos Triunfales, Anfiteatros o Circos que bien podían estar a las afueras de la ciudad. Por último, las casas romanas, que se dividían en Ínsulas, multifamiliares para los plebeyos, y Domus, unifamiliares para los patricios.









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