domingo, 9 de abril de 2017

Estilo de vida romano | LECCIÓN 7

Antes de tratar de analizar las construcciones, es importante conocer el estilo de vida que allí se desarrollaba, pues la arquitectura nunca es más que el fiel reflejo del modo de habitar un espacio determinado, cada espacio es consecuencia de una necesidad.

En el estilo de vida de la Antigua Roma, existían factores determinantes que definían ciertos aspectos de su arquitectura:


El reloj romano

En aquellos tiempos no existían los relojes como los conocemos hoy en día, así que ellos solían dividir el día en día y noche, y la noche, a su vez, en cuatro vigilias. Durante el día, las domus solían estar iluminadas casi exclusivamente gracias al impluvium, esto debido a que las ventanas grandes en el perímetro de la construcción podían suponer inseguridad y falta de privacidad. Es por eso que el impluvium se convirtió en el lugar más importante de la casa y a partir del cual se distribuía la luz.
Sin embargo, por la noche, las domus únicamente eran iluminadas por antiguas luminarias, que también tenían la función de marcar el inicio y fin de cada vigilia. Esto define algo muy importante: durante el día el aspecto de una domus era iluminada entorno al impluvium, pero más oscura conforme se iba alejando de éste cada espacio; y durante la noche era completamente oscura salvo por la luz alguna luminaria.

La frontera entre espacio público y privado también era bastante diferente:
Las letrinas públicas son un claro ejemplo de ello. Los habitantes de las insulae en su mayoría tenían que acudir a ellas, pues era normal que a su habitación sólo fueran a dormir, por lo que era común la escena de hombres romanos en letrinas sin privacidad alguna, charlando acerca de temas diversos con toda normalidad.

Representación de una letrina pública

Por otro lado, por lo general, quien vivía en insulae, tenía que comer fuera, pues no contaban con espacio de cocina o almacén, razón por la cual las tabernas prosperaron a tal punto de estar presentes en la inmensa mayoría de las construcciones, desde domus, insulae, hasta basílicas.

Las puertas de las domus únicamente se cerraban en la noche y se volvían a abrir al despertar, es por eso que el portero ocupaba un papel importante al gestionar a los visitantes, haciéndolos esperar en el vestíbulo. Era común también encontrar un perro encadenado como protección, y ver en el pavimento de los vestíbulos la leyenda "cave canem" (cuidado con el perro)

"Cave canem"

Como se ha mencionado, las domus carecían de ventanas, por lo que el paisaje doméstico de paramentos ciegos solía adornarse con murales.

Pinturas murales

El mobiliario es algo imposible de desligar con la arquitectura romana, y es también definido por las necesidades de su estilo de vida.
Las camas solían ser muy altas e incluso tener un escalón para poder subir, esto debido a la presencia de ratas en la mayoría de las domus. También debido a esto podemos encontrar grabados de perros pequeños durmiendo bajo las 

Las familias que vivían en una domus solían tener más de un esclavo, que, al contrario de la idea general de esclavitud, no se les trataba tan mal, no se les podía maltratar sin una razón, tenían integridad sexual y estaban protegidos por leyes romanas. Debido a esto, había habitaciones exclusivas para ellos.

Durante las cenas normales del día a día, los hombres solían recostarse en los sillones del triclinum, mientras que las mujeres permanecían sentadas en sillas y eran atendidos por los esclavos.

Representación de cena romana




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